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Comer algas refuerza la salud

comer algas

La cocina asiática se ha extendió a lo largo del ancho mundo de una manera extraordinaria. Tanto es así, que es raro que en una ciudad con una densidad de población media-alta no haya un restaurante en el que sirvan comida china, vietnamita, tailandesa y, sobre todo, japonesa. Porque los establecimientos que sirven platos nipones son muy apreciados entre los comensales. Y es que sus menús son sumamente agradables para el paladar y, además, son muy saludables. Una de las costumbres más típicas de la cultura japonesa es comer algas. Estas plantas acuáticas (científicamente son protistas fotótrofos) tienen numerosas propiedades beneficiosas para el organismo, ya que contienen elevadas dosis de vitaminas y minerales.

En concreto, las algas son muy ricas en calcio y hierro, por lo que resultan unos alimentos idóneos para las personas con déficit de estas sustancias. También aportan unas cantidades óptimas de potasio y magnesio. Y, por supuesto, de yodo (http://es.wikipedia.org/wiki/Yodo), un oligoelemento esencial para prevenir el hipotiroidismo. Respecto a las vitaminas, ingerir algas proporciona a los seres humanos una buena inyección de vitamina A, C, D, E y K, así como aquellas del grupo B, con la excepción del a B12. Es decir, que suponen un complejo vitamínico muy valioso.

Beneficios nutricionales

Las algas son unos antioxidantes muy efectivos. Así las cosas, las personas que toman algas de manera habitual suelen tener la piel sana y con aspecto juvenil, ya que se retarda el envejecimiento de las células. Una de las propiedades más conocidas de estas plantas marinas es que son grandes aliadas de las dietas de adelgazamiento. ¿El motivo? Por su capacidad diurética, que ayuda a aquellos que siguen un régimen para perder peso a eliminar el líquido sobrante.

Además, tienen el poder de estimular el metabolismo, factor que también colabora en la pérdida de los kilos de más. Son muy depurativas y contribuyen a mantener el organismo libre de toxinas, con lo que el hígado y los riñones funcionan mejor. Tomar algas regularmente también aporta una buena cantidad de fibra, un componente esencial para evitar que se dispare el nivel de colesterol y para facilitar el tránsito intestinal.

Existen diferentes tipos de algas, pero las más utilizadas en la cocina son: nori, wakame, kombu, arame, hijiki, ogonori y tengusa. Cada una de ellas está indicada para preparar una clase de platos, ya que poseen diferentes texturas y sabores. ¿Te atreves a descubrir cuál es tu preferida?

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