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Cómo combatir la hiperhidrosis

hiperhidrosis

El exceso de sudoración afecta a más de 300.000 personas en España. Esta patología se denomina hiperhidrosis y afecta enormemente a la calidad de vida de quienes la padecen. El sudor cumple unas funciones esenciales para asegurar el buen funcionamiento del organismo, como regular la temperatura del cuerpo y eliminar toxinas. Pero esta enfermedad provoca que los pacientes segreguen gran cantidad de líquido a través de la piel, lo que puede llegar a interferir en su rutina. Existen distintos tipos de hiperhidrosis en función de la zona en la que se produzca la transpiración excesiva.

Lo más habitual es que ésta se produzca en las plantas de las manos y de los pies, las axilas y la cara (que normalmente trae aparejado enrojecimiento). Algunas personas, además, sufren problemas de bromhidrosis (mal olor corporal) por el exceso de bacterias y hongos que se encargan de descomponer el sudor. Asimismo, podemos distinguir entre hiperhidrosis primaria y secundaria.

La primera se produce por causas desconocidas (aunque se cree que influye la herencia genética) y puede aparecer en cualquier franja de edad. Por su parte, la hiperhidrosis secundaria puede deberse a alteraciones de las glándulas tiroides o pituitaria, así como a la diabetes mellitus (http://es.wikipedia.org/wiki/Diabetes_mellitus) y a diversos tumores e infecciones, entre otras causas.

Tratamientos

Existen varios tratamientos que pueden solucionar los problemas de hiperhidrosis:

–          En algunos casos, los más leves, el exceso de sudoración puede controlarse con soluciones antitranspirantes, que contienen cloruro de aluminio. Esta medida, indicada principalmente para la hiperhidrosis axilar, puede reducir la transpiración, pero también puede generar irritaciones y resecar mucho la piel.

–          Toxina botulínica: Ha resultado ser una alternativa muy efectiva para controlar la hiperhidrosis. Consiste en inyectar esta neurotoxina mediante pequeñas punciones en las áreas en las que se produzca la transpiración abundante y su efecto dura alrededor de seis meses.

–          Fármacos: Algunos especialistas recomiendan la ingesta de medicamentos que contrarrestan los efectos de la acetilcolina en el sistema nervioso, por lo que disminuyen la producción de sudor. No obstante, este tratamiento puede provocar otros síntomas molestos, como neuralgias y sequedad en ojos y boca.

–          Cirugía: Las personas que tienen un grado de hiperhidrosis muy elevado suelen someterse a una operación para acabar con este problema. Con la intervención, se anulan los nervios y los nódulos nerviosos que ordenan a las glándulas sudoríparas producir sudor. Esta técnica se efectúa mediante laparoscopia, pero entraña bastante complejidad.

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