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Consejos para correr cuando llueve

consejos para correr cuando llueve

Junio, julio y, sobre todo, agosto son los meses ideales para los corredores aficionados. Al tiempo libre propio de las vacaciones se une a las horas de sol y el calorcito, que hace que la pereza de salir a correr (seamos sinceros, a todos nos asalta de vez en cuando) sea menos.

Septiembre, como habrás podido comprobar, trae de nuevo las lluvias y la bajada del mercurio. Hoy queremos darte una serie de consejos para correr con lluvia, para que puedas ejercitarte en condiciones.

El equipo correcto

Si te has levantado para salir a correr y te encuentras con una lluvia continua, es necesario que adaptes tu equipo a la situación. Debes hacerte con una buena visera o, mejor, una gorra para correr de tejidos tales como el climalite que, además de cubrir tu cabeza de la impenitente lluvia, permite la transpiración.

Hazte con un cortaviento o una chaqueta de running impermeable. Eso sí, asegúrate de que también sea transpirable. Te recomendamos que los días de lluvia optes por llevar contigo la menor cantidad de accesorios no esenciales (cartera, llaves, reproductor de música…). Has de tener en cuenta que la lluvia hace que tus prendas pesen más, por lo que cuanto menos gramos añadas a esa cuenta, mucho mejor. Todo lo que lleves puedes depositarlo en un bolso impermeable o neceser.

Para esos días debemos contar con unos cuantos calcetines térmicos y un par de zapatillas diseñadas especialmente para evacuar el agua.

Cuidados previos

Uno de los principales problemas de correr con lluvia viene en forma de las temidas rozaduras. Presta más atención, si cabe, a aplicarte la preceptiva dosis de vaselina en las zonas en las que, por experiencia, sepas que experimentas más enrojecimiento.

Te aconsejamos que tengas localizadas para esos días rutas o zonas en las que te resulte más sencillo desarrollar tu rutina de entrenamiento. Evita lugares que puedan estar embarrados o lugares boscosos (hojas caídas y lluvia son la combinación perfecta para hacernos resbalar). No es lo más aconsejable para tus rodillas, pero para esos días puedes intentar correr por circuito urbano. Lo ideal es, si tienes acceso, correr en pista y, a ser posible, reducir algo la duración de tu entrenamiento para que el impacto sobre tus piernas no sea tan intenso.

Hidrátate bien antes, durante y después del recorrido. No pienses que por la lluvia desaparece la necesidad de tu cuerpo de recibir líquidos.

Después de llegar a casa

Una vez que llegues a casa después de una rutina de running con lluvia, lo más importante es que te quites inmediatamente la ropa y te metas en la ducha. Eso sí, pese a que la tentación será grande, no te pegues una ducha con agua excesivamente caliente. Recuerda que vienes del exterior y tu cuerpo (pese a que puedas sentirte acalorado por el ejercicio) ha pasado del frío al calor (y viceversa) en varias ocasiones. Lo mejor es que optes por una ducha con agua tibia para evitar el choque térmico.

Procura, una vez duchado, tomar una bebida tibia y una barrita energética para reponer fuerzas y estirar-relajar músculos ligeramente. Te lo has ganado.

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