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Consejos para tratar y evitar el catarro

catarros

Estamos inmersos de lleno en una época tremendamente propicia para el catarro, pese a que las temperaturas todavía no hayan pegado el bajón que corresponde a estos meses finales del año. Los resfriados son especialmente peligrosos para los ancianos, niños y aquellas personas que padecen enfermedades respiratorias. Hoy te vamos a proponer una serie de consejos para evitar el catarro.

Un mal causado por virus

Al contrario de lo que suele pensarse, esta dolencia es una infección vírica que se contagia por contacto, es decir, alejemos de nuestras ideas ese viejo concepto de que el catarro se coge por ir demasiado desabrigado cuando hace frío. Los estudios si parecen haber demostrado que las personas en estados de decaimiento físico, las mujeres que se encuentran con el periodo o los enfermos de asma son más propensos a este mal. Eso sí, conviene que recuerdes que este mal (el más común del mundo) es incurable e impredecible. Es decir, si te toca debes armarte de paciencia y esperar los entre 3 y 10 días en los que se establece la duración de un catarro medio.

Primera clave: la higiene

Como te acabamos de explicar, el catarro se contagia, en la mayoría de los casos, por contacto interpersonal. Esto quiere decir que es muy importante que, cuando estemos en contacto con una persona acatarrada, mantengamos en todo momento una correcta higiene de manos (este simple gesto reduce en un 50% las posibilidades de acatarrarnos) y que, además, retiremos con cuidado todos los pañuelos usados tras estornudar.

Mejorar los síntomas

Si ya hemos contraído catarro, lo único que podemos hacer es medicarnos correctamente (y siempre bajo la supervisión de nuestro médico) para que los síntomas se atenúen. Un tratamiento a base de paracetamol, ibuprofeno y descongestivos nasales suele resultar eficaz para acabar con los principales problemas asociados al catarro (dolor de garganta, malestar y secreciones nasales). También son muy recomendables los sueros fisiológicos para librarnos de las incómodas mucosidades.

Es muy importante, a efectos de prevenir la enfermedad, que en la medida de lo posible evitemos los espacios cerrados, más si cabe si sabemos que en ellos hay una persona acatarrada. Para las personas que han cogido un catarro es esencial un buen descanso, así como evitar el tabaco (que afecta a nuestro sistema respiratorio) y el alcohol, que nos deshidrata y debilita nuestro sistema inmunológico, haciéndonos ‘carne de cañón’ para un contagio.

Además de los sueros fisiológicos antes mencionados, los vahos con menta o eucalipto también son de gran ayuda a la hora de descongestionar nuestras fosas nasales. Las gárgaras de agua con limón, asimismo, ayudan a calmar nuestra garganta. En este sentido, conviene que te mantengas perfectamente hidratado todo el día, ya que beber mucha agua permite liberarnos poco a poco de las mucosidades.

Dos remedios tradicionalmente asociados al catarro, como son la clásica sopa de pollo y el jengibre, también pueden resultar de gran ayuda, por las cualidades antiinflamatorias del caldo y las propiedades expectorantes del jengibre.

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